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3º ESO El Budismo

Antes de alcanzar la iluminación, el príncipe Siddharta pasó dos años con un maes­tro de yoga pero no encontró la respuesta que buscaba para eliminar el gran problema del sufrimiento. Se retiró entonces a un lugar donde vivió en absoluta soledad, some­tiéndose a rígidas penitencias hasta llegar al límite de sus fuerzas. Tampoco encontró una respuesta. Desilusionado, se entregó a la meditación y es entonces cuando descu­brió el origen del dolor: el deseo. Moría en el 528 a. C., año en el que se da inicio a la era budista. Siddharta había alcanzado el estado de iluminación. Se dirigió entonces a la ciudad de Señares donde realizó su primer sermón y comenzó a ser seguido y escu­chado. Sus seguidores comenzaron a llamarle Buda (el iluminado).

El origen del dolor es el intenso deseo (ser) de placer y gozar, de vivir y prosperar. Es decir, todo aquello que mueve a la persona a obtener satisfacciones de las cosas de este mundo.

Buda indicó también el camino para acabar con el dolor, que no es otro que luchan­do contra todo deseo y arrojándolo de nosotros. Es el camino óctuple. El camino de la perfección. Este camino acaba en el «nirvana», estado de total aniquilamiento del dolor. Más que un lugar es una forma de estar. Es algo parecido al estado de santidad para los cristianos. Al nirvana se llega con la muerte, tanto del deseo como del cuerpo, y se rompe el ciclo y la necesidad de reencarnarse.

La doctrina de Buda ha creado dos escuelas, según el modo de interpretarla. La más antigua es la Hinayana (pequeño vehículo) y se caracteriza por la suma rigidez de las enseñanzas de Buda. Su forma de vida queda reservada a unos pocos: los monjes. El resto serían budistas de segunda.

La otra escuela es la Mathayana (gran vehículo) mucho más abierta y en la que los budistas retrasan su llegada al nirvana para ayudar y salvar a los demás. Esta escuela es la que tiene mayor contacto con el cristianismo, siendo más sensibles a los problemas de la humanidad y a su disposición para ayudar. El budismo tibetano, donde el Dalai Lama es el gran maestro, forma parte de esta escuela. Muy extendida, en los últi­mos decenios, por el mundo occidental.